miércoles, 26 de diciembre de 2012

Episodio II

Cómo ya conté en otra entrada el surf y el skate vuelven a converger a mediados de los setenta en los barrios menos favorecidos del sur de Los Ángeles. En la zona conocida como Dogtown hay un equipo de chavales que patinan para la tienda  local, Zephyr, el verano del 75 acuden a la primera competición oficial de skate en 20 años y arrasan, saltando a lafama casi de inmediato. Cunde el furor cuando la revista Skateboarder Magazine publica un reportaje titulado "Aspects of the downhill slide" que analizaba la subcultura gamberra de Dogtown y venia acompañado de las fotos de Creig Stecyk.

Tony Alva adquirió la fama de una estrella de rock y cuando tubo suficiente dinero se hizo su propia marca, Alva Skateboards que pronto se convirtió en una de las más importantes. A día de hoy sigue colándose en casas para surfear piscinas vacias, o eso dice.

Tony Alva

Stacy Peralta era el mayor y más responsable de los tres, firmó con Powell para crear Powell-Peralta que sería y será la marca más famosa de skate, además se fue interesando cada vez más por el cine, sentando las bases del negocio del skate, pues el skate sin vídeo no hubiera lvendido igual de bien. De hecho en los vídeos de Powell que realizaba Stacy aparece por primera vez la que sería la siguiente generación de skaters, la Bones Brigade, pero eso es otra historia.

 Stacy Peralta



Jay "Boy" Adams

Jay Adams era el más joven y dotado de todos, tenía 13 años cuando entró a los Z-Boys. Huerfano de padre se tuvo que ocupar de su madre cuando su padrastro, la única figura paterna de Jay aparte de Engblom y Ho, se marchó dejando atrás solo la tabla con la que había empezado a surfear el chico. Era puro estilo, puro engorile, vomitaba skate y surf por cada poro de su piel y se le considera el alma indómita del deporte, pues, cuando las marcas empezaron a fijarse en ellos, cuando las competiciones y el dinero rompieron la única familia que Jay conocía este se rompió también. Empezó a aceptar solo los peores trabajos donde básicamente se aprovechaban de él, lo que tampoco le importaba pues le daba para mantener a su madre y pagarse la cerveza, la fiesta, la coca y la hierba. Jay ha pasado toda su vida entrando y saliendo de la cárcel por altercados y drogas, tiene el cuerpo literalmente recubierto de tatuajes y sigue patinando y surfeando como si no hubiera mañana (cuando está en libertad).
 Jay hace un par de años.
 
No mucho despues del éxito de finales de los setenta el skate se volvió a estancar, la crisis económica de entonces y los caprichos de las modas permitieron, por un lado que se desechasen o abandonaran a su suerte muchos skateparks y tablas, y por otro, que solo los que de verdad vivían el skate como forma de vida continuasen prograsando y patinando a su bola.

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