Cómo
ya conté en otra entrada el surf y el skate vuelven a converger a mediados de los setenta en los barrios menos favorecidos del sur de Los Ángeles. En la zona conocida como Dogtown hay un equipo de chavales que patinan para la tienda local, Zephyr, el verano del 75 acuden a la primera competición oficial de skate en 20 años y arrasan, saltando a lafama casi de inmediato. Cunde el furor cuando la revista Skateboarder Magazine publica un reportaje titulado
"Aspects of the downhill slide" que analizaba la subcultura gamberra de Dogtown y venia acompañado de las fotos de Creig Stecyk.
Tony Alva adquirió la fama de una estrella de rock y cuando tubo
suficiente dinero se hizo su propia marca,
Alva Skateboards que pronto
se convirtió en una de las más importantes. A día de hoy sigue colándose
en casas para surfear piscinas vacias, o eso dice.
Tony Alva
Stacy
Peralta era el mayor y más responsable de los tres, firmó con Powell
para crear
Powell-Peralta que sería y será la marca más famosa de skate,
además se fue interesando cada vez más por el cine, sentando las bases
del negocio del skate, pues el skate sin vídeo no hubiera lvendido igual
de bien. De hecho en los vídeos de Powell que realizaba Stacy aparece
por primera vez la que sería la siguiente generación de skaters, la
Bones Brigade, pero eso es otra historia.
Stacy Peralta
Jay "Boy" Adams
Jay Adams era
el más joven y dotado de todos, tenía 13 años cuando entró a los
Z-Boys. Huerfano de padre se tuvo que ocupar de su madre cuando su
padrastro, la única figura paterna de Jay aparte de Engblom y Ho, se
marchó dejando atrás solo la tabla con la que había empezado a surfear
el chico. Era puro estilo, puro engorile, vomitaba skate y surf por cada
poro de su piel y se le considera el alma indómita del deporte, pues,
cuando las marcas empezaron a fijarse en ellos, cuando las competiciones
y el dinero rompieron la única familia que Jay conocía este se rompió
también. Empezó a aceptar solo los peores trabajos donde básicamente se
aprovechaban de él, lo que tampoco le importaba pues le daba para
mantener a su madre y pagarse la cerveza, la fiesta, la coca y la
hierba. Jay ha pasado toda su vida entrando y saliendo de la cárcel por
altercados y drogas, tiene el cuerpo literalmente recubierto de tatuajes
y sigue patinando y surfeando como si no hubiera mañana (cuando está en
libertad).

Jay hace un par de años.
No mucho despues del éxito de finales de
los setenta el skate se volvió a estancar, la crisis económica de
entonces y los caprichos de las modas permitieron, por un lado que se
desechasen o abandonaran a su suerte muchos skateparks y tablas, y por
otro, que solo los que de verdad vivían el skate como forma de vida
continuasen prograsando y patinando a su bola.
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