A mediados de la pasada década, en la capital del reino del ladrillo hay un grupo de locos de la vieja escuela que aglutina ramperos, coneros y ratas de calle. Tienen en común básicamente un foro de internet donde intercambian info sobre el mundo de las ruedas blandas, los ejes girones y las tablas raras, dos spots y estar hasta la polla del royo niñato omnipresente del skate. Se podría decir que la escena crece en torno a dos grupos de locales cada uno al tanto del otro pero separados por edad y royo. Por un lado los coneros del Parque del Oeste, viejas leyendas del skate nacional como Doc Caribbean, que han visto ir y venir las olas durante décadas y han llegado -y llegan- alto internacionalmente; y por otro, la Familia Moyano, un mundo aparte de longuers de ciudad y surferos inmigrados que explotaba cada noche en un engorile sabrosón dificil de explicar. Entre ambos mundos cabalga de siempre un personaje sinpar, RA. Este chaval la lia parda, pardísima. No se muy bien lo que es leyenda y lo que es Historia, pero el caso es que podríamos estar ante el responsable de que se empezase a patinar en Moyano.
Ra, bloguero empedernido, monta una comunidad de blogs de long, poniendo en común tanto a las viejas leyendas del West Park como a sangre nueva que empieza a aglomerarse en torno a las iniciativas y quedadas de Ra. Posteriormente otros jovenes inquietos siguen su estela conformando el grueso de la naciente escena. Raul no se queda ahí, sino que organiza toda una serie eventos de cada vez mayor peso que culminan con la idea de #lanoche, una macro quedada que tiene ya 6 años de historia y que supuso la reunión de casi todo oldeskuleta, primero de Madrid, y más tarde, de Europa, aprovechando que en la Noche en Blanco se cortaban muchas vias de la ciudad.
La escena va creciendo lentamente y en 2009 acoje ya a muchos nuevos, pero manteniendo un espíritu de familia sin par que atrae casi más que el propio hecho de patinar, casi. Entre la nueva generación. Están ya Quique y Javirras, las alas de Ra, Raquel, Marquitos y un par de caras nuevas, J y Alberto Alepuz. El primero tenia por aquel entonces un pequeño estanco en la calle Galileo donde se reunia la pandilla para empezar a planear pronto las noches de patín y donde organizaría su trabajo de manager de la idea surgida del brillante coco de Alepuz. Esa idea es Perropro.
Con la calidad de los videos de Alepuz la cosa toma un nuevo impulso. El engorile aumenta cada noche de rodaje improvisado y la manera única de patinar de los gatos madrileños empieza a verse en otros lares. Por si esto fuera poco pronto llega un chaval con un don, Bruno, que con 12 años patinaba y tenia más mundo que todo el resto juntos. Tan pronto como Perropro adopta a Bruno le ficha la marca de ruedas Orangatang, de Loaded, como Embassador. Colton se interesa por Perropro y por Ra, mientras que en Barcelona, Axel Serrat y Aleix Gallimó empiezan contactar con Original. España se perfila como el mayor mercado europeo para el longboard, así como un nido de futuras promesas con un nivel y un estilo distintos al del resto del mundo.
Bruno trae poco antes de irse a estudiar a EE.UU. a un tal Yogüi el gorila, aka. Toti, su mejor amigo de siempre que en apenas un mes patina mejor que nadie y empieza a realizar trucos jamas vistos con una soltura sobrenatural. Cuando Bruno llega a estates se presenta ante Bustin Boards, una marca de Brooklim que no sabe lo que se le viene encima. Entonces Alepuz, J y Ra vuelan apoyados por ToxicWorld a la Gran Manzana y graban el primero de los videos de la saga New York Longboards que consolidan la escena de cara al exterior.
Por aquel entonces Madrid es un hervidero, hay longboards por todas partes y la cosa no deja de crecer a lo largo de 2010, 2011 y 2012. Hay docenas de eventos, como el Dia Internacional del Longboard y los Cruissings semanales desde Plaza de Castilla. De repente todo el mundo sabe lo que es un longboard y ha visto Madrid Longboard y conoce Juan Rayos y las Longbard Girls Crew. Poco a poco la crisis y el orden natural de las cosas van frenando la burbuja, surge el desencanto y la tontuna de los haters, el nucleo duro de descohesiona y los de siempre dejan de ir a Moyano todas las noches, nuevas caras, la misma gente. Todo se tranquiliza y nuevos chavales llegan pegandole fuerte mientras que muchos de los de siempre se decantan por el downhill e ir a patinar en grupos pequeños y en coche a la montaña, lo que exige técnica, discrepción y mucha precaución.
La escena lejos de haber muerto está evolucionando, entrando en su adolescencia o quizá saliendo de ella, quien sabe, el caso es que como siempre me canso de escribir y me voy a patinar... a no, que llueve.
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